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No
cabe duda de que uno de los motivos que mueve a miles de aficionados
a salir al campo a recoger setas no es otro que poder degustarlas.
Si hace veintitantos años era difícil encontrar libros
de micología más difícil, por no decir que
imposible, era encontrar libros dedicados a la gastronomía
de las setas. Así pues en la cocina tradicional las posibilidades
de las setas se reducían a media docena de recetas. Además
de entre unas 50 especies que se pueden considerar adecuadas no
sólo por su ausencia de toxicidad sino por su aroma, sabor,
consistencia, etc., llegaba a ser aburrido consumirlas siempre del
mismo modo. |
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Como punto de partida en esta línea de trabajo se empezó
con los Concursos Gastronómicos de setas ( Tolosa, Galdakao,
Gernika, ...), un primer escalón en la llamada "Micogastronomía".En
estos concursos se ponían a prueba las dotes culinarias de
l@s concursantes, su imaginación y su conocimiento de las
setas, lugar de aparición, textura y posibilidades. Es aquí
donde a nivel personal nace en mí una tremenda inquietud
por conocer las posibilidades reales de las hongos y su aplicación
en la cocina. Por otra parte era necesario plantearse las posibles
formas de conservarlas, dada la alternancia de temporadas de asombrosa
abundancia seguidas de otras de total ausencia.
Evidentemente esto no podía hacerse sin una sólida
base micológica y otra culinaria. Por esta razón,
y en mi caso, opté por la colaboración con profesionales
de la cocina: con ellos aprendía los secretos de la cocina
y podía seguir aumentando las posibilidades para conjugar
las setas, ellos a cambio iban aprendiendo a conocer las setas y,
lo que es más importante, a tratarlas adecuadamente para
sacarles todo lo mejor. En esta mutua colaboración que dura
ya quince años, puedo decir que entre esas cincuenta especies
que citaba al principio por sus virtudes, he podido observar especies
que hasta se adaptan a un tipo determinado de alimento (carnes o
pescados) e, incluso y aunque suene disparatado, a platos dulces
(lógicamente esto último se puede hacer con unas pocas
especies).
Respecto a la conservación del material, aparte de los métodos
que tradicionalmente se han venido empleando como formas de conserva
(salazón, fermentación, secado, al natural, en vinagre),
en nuestros días y debido a su comodidad, sencillez y seguridad,
yo me quedo con la congelación. Sencillo método que
requiere un tratamiento inicial que en muchos casos dependerá
de las especies y de su consistencia.
No quisiera acabar este breve reseña sobre la Gastronomía
de las setas sin recalcar que la clave principal de un "éxito
culinario" es, sin duda, la correcta manipulación del
material desde su recogida hasta llegar a casa. Aquí encontramos
el secreto de un buen resultado: la frescura y el buen cuidado del
material que hayamos recogido.
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| José
Antonio Muñoz Vivas |
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